La información sobre el desarrollo de un fármaco (PCC1) por parte de la startup china Lonvi Biosciences, con el potencial de extender la vida humana a 150 años, es un tema de investigación actual en el ámbito de la longevidad y ha sido reportada por medios como The New York Times.
A continuación se presenta un resumen de los puntos clave, confirmados con base en los resultados de búsqueda:
Compuesto PCC1: El fármaco en desarrollo se basa en la procianidina C1 (PCC1), un compuesto que se encuentra en el extracto de semillas de uva.
Mecanismo de acción: El PCC1 actúa como un “senolítico”, lo que significa que elimina selectivamente las células senescentes (“células zombi”), que son células envejecidas que dejan de dividirse pero no mueren, causando inflamación y daño a los tejidos sanos circundantes.
Resultados en ratones: Un estudio publicado en la revista Nature Metabolism en 2021 (aunque posteriormente incluyó una nota editorial sobre errores en los datos, sin retractación, y apoyado por estudios posteriores) mostró resultados prometedores: los ratones tratados vivieron un 9,4% más en general y un 64,2% más desde el inicio del tratamiento.
Lonvi Biosciences: La startup de Shenzhen está adaptando esta tecnología para uso humano y la ha calificado como el “santo grial” antienvejecimiento.
Declaraciones optimistas: Liu Qinghua (también conocido como Lyu Qinghua), director técnico de Lonvi Biosciences, declaró a The New York Times que “vivir hasta los 150 años es totalmente realista” y que “en pocos años será una realidad”. 👈
El director ejecutivo, Ip Zhu, también ha dicho que “nadie sufrirá de cáncer” en cinco a diez años.👈
Prioridad nacional: China ha convertido la investigación sobre la longevidad y la biotecnología en una prioridad nacional, invirtiendo miles de millones en el sector.😵💫👍
Advertencias y estado actual: Es crucial enfatizar que, si bien los resultados son prometedores, la investigación todavía se encuentra en sus primeras etapas.
El compuesto solo se ha probado en ratones, NO en humanos.
Científicos externos, como David Furman del Instituto Buck, advierten que se necesitan ensayos clínicos a gran escala para confirmar la seguridad y eficacia en humanos antes de cualquier uso generalizado.
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